lunes, 9 de junio de 2014

EL IMPERIO ROMANO

2.     La República romana.
SPQR
El término República proviene de la palabra latina res publica, que significa la cosa pública, los asuntos públicos. Esta forma de gobierno, que sustituyó a la monarquía, significa que la política ya no pertenecía al rey sino al pueblo de Roma y a una asamblea que acabó ejerciendo un poder muy fuerte en todos los asuntos de la ciudad: el Senado. Las famosas siglas SPQR significan “el Senado y el pueblo de Roma”, son el lema de la República y parecen grabadas en mil sitios, como en las monedas, en los edificios o en los estandartes, una especie de banderas de carácter militar.



Los Idus de Marzo.
Los Idus más famosos son sin duda los de marzo, aunque en el calendario juliano todos los meses tenían sus idus. En mayo, julio, octubre y marzo eran los días 15, y el resto de los meses los idus caían en el día 13. Fue en los idus de marzo del año 44 a.C. cuando Julio César tuvo el peor de sus días, al ir al Senado y ser asesinado con una puñalada mortal de las 23 que cuentan que le dieron.  Y mira que se le había avisado el sacerdote Espurina días antes: “serás asesinado no más tarde de los idus de marzo”. No es que el sacerdote tuviese grandes poderes, es que toda Roma sabía sobre los complots contra César, aunque Espurina clavase la fecha .Pero, ¿por qué matar a César? Pues por qué tenía demasiado poder acumulado en sus manos: era señor absoluto del Imperio romano, era general de todos los ejércitos, era sumo sacerdote de la religión y lo peor de todo para sus enemigos, era que se había hecho nombrar dictador vitalicio, cuando el sistema político de la República romana solo admitía dictaduras de seis meses en situaciones muy concretas. ¡Ay César si hubieses hecho caso a Espurina!
El culebrón de Actium.

La batalla de Actium en el año 31 a.C., frente a las costas de Grecia, fue una de las luchas más transcendentales de la historia. Junto con la importancia de dos bloques culturales enfrentados, occidente y oriente, Actium fue un cóctel de amor y política que dio inicio al Imperio romano. Pero hay que remontarse unos años para entender porque tuvo lugar Actium. En los idus de Marzo del 44 a.C. muere Julio César y Marco Antonio se cree entonces el heredero legítimo, que al final resulta ser Octavio, el futuro Augusto. Sin embargo Octavio, Lépido y Marco Antonio deciden gobernar juntos hasta que como se veía venir, acaban enfrentados unos con otros. Para más culebrón, Marco Antonio decide repudiar a su mujer, que era la hermana de Octavio, y casarse con la famosa reina de Egipto, Cleopatra. Octavio entonces no aguanta más y declara la guerra a la pareja, cambiando así el rumbo de la historia tras su victoria.  Marco Antonio y Cleopatra mueren con toda teatralidad y Octavio se convertirá en Augusto, dando inicio al Imperio romano.

EL IMPERIO ROMANO

1.     Los orígenes de Roma.

Los gemelos Rómulo y Remo.
Los romanos tenían la costumbre de explicar todo con mitos o leyendas y, no iba a ser menos la fundación de su ciudad. Contaban los romanos que el 21 de Abril del año 753 a.C. se fundó Roma. Fueron dos gemelos Rómulo y Remo, descendiente del troyano Eneas, quienes realizaron el rito que dio origen a la ciudad. Los gemelos no eran  por supuesto dos niños normales. Eran hijos del dios Marte y de una descendiente de Eneas, Rea Silva, quien por no querer hacerse cargo de sus hijos, los abandonó tras su nacimiento en el río Tíber. Los gemelos se salvaron milagrosamente gracias a la ayuda de una loba que los amamantó durante niños y así, cuando se hicieron mayores fundaron una nueva ciudad en la cima del monte Palatino, el lugar donde la loba les había salvado.



Familia no hay más que una.
Cuando Tulio Hostilio, el tercer rey de Roma, le declaró la guerra a la ciudad vecina de Alba Longa se le ocurrió librar la batalla de una manera peculiar: lucharían por cada ciudad unos hermanos trillizos. Los Horacios defenderían Roma y los Curiacios, Alba Longa. El comienzo del duelo fue muy igualado pero, poco a poco, los Curiacios fueron acorralando a los romanos hasta que dieron muerte a dos de ellos. El tercero de los Horacios, el único superviviente, salió huyendo y los tres Curiacios sin dudarlo, lo persiguieron. Pero como los romanos eran muy valientes según su propia tradición, el único Horacio vivo acabó por enfrentarse cuerpo a cuerpo a los tres Curiacios y darles muerte.
 La entrada en Roma del Horacio fue triunfal, pero algo fallaba en este día de celebración…su propia hermana lloraba desconsolada, ya que en secreto, se había prometido con uno de los Curiacios. Cuando su hermano comprendió lo que pasaba, la apuñaló cómo muestra de la deshonra que era para su familia. Pero lo peor es que no fue condenado ya que en el juicio, su padre le defendió como defensor del honor familiar. Ten familia para esto…
Lucrecia
Roma en sus orígenes fue una monarquía en toda regla pero, ¿cómo explican los romanos el paso a una República? Pues bien, fue una mujer la que provocó dicho cambio, según nos cuenta Tito Livio.

Lucrecia era una joven hacendosa, honesta y hermosa que seguía los pasos de lo que en Roma se esperaba de buena mujer. Tanta belleza y honestidad impresionaron al joven Sexto Tarquinio, hijo del Rey Lucio Tarquinio conocido como “el Soberbio”. El joven que no podía frenar los deseos que sentía por Lucrecia, buscó una excusa para acercarse a la joven. Así, le pidió hospitalidad en su casa cuando su esposo se hallaba ausente. Aprovechando la oscuridad de la noche, Sexto Tarquinio se coló en la habitación de Lucrecia y la violó. Al día siguiente Lucrecia llamó a su padre y a su esposo para contarles lo avergonzada que sentía por esta historia y, pidiéndoles venganza contra Sexto Tarquino, se hundió un puñal en el pecho a causa de la deshonra que había causado en su familia. El pueblo de Roma no tardó en reaccionar ante este hecho y se levantó contra los reyes extranjeros, los de origen etrusco, que reinaban en Roma. Así se puso fin según la leyenda, a la monarquía dando inicios la República romana.

LOS PUEBLOS PRERROMANOS

4.     Los íberos.

La Dama de Elche.
Los pueblos íberos fueron capaces de generar toda una serie de esculturas y relieves que nos dan muestra de las altas capacidades artísticas de estos primeros pobladores de España. Entre las actividades mejor conocidas del arte ibérico destacan las esculturas figurativas, las que representan a mujeres, las conocidas como damas. Están realizadas en piedra, estaban pintadas y presentaban a estas mujeres vestidas y peinadas según la moda de la época, con complicados peinados, tocados y joyas.
Entre estas damas destaca la conocida como Dama de Elche, cuya función principal debía ser la de albergar reliquias, objetos sagrados o incluso cenizas como ofrendas a un difunto, ya que en su espalda tiene un característico hueco para colocar cosas. La Dama de Elche se descubrió, claro está, en Elche en el año 1897, y dice la leyenda que fue un chico de 14 años, Manolico para los habitantes de la zona, quien excavando la ladera de La Alcunia, con fines agrícolas, pego con su pico sobre una roca dura que resultó ser la Dama de Elche.

Las mujeres íberas.
Algunos ajuares funerarios parecen mostrar que la mujer ibérica debía tener un estatus social parecido al del hombre. No tenían el poder político ni militar, pero desempeñaban un papel importante en las ceremonias religiosas, en las que podía ejercer como sacerdotisa. También contribuían a la economía doméstica: trabajaba en la casa y se encargaba de la fabricación de cerámica y tejidos, elementos imprescindibles en la vida del poblado.



LOS PUEBLOS PRERROMANOS

3.     La cultura castreña.

Vivir en cabañas.
A partir del siglo VII-VI a.C. se formó en Asturias una cultura muy concreta: la cultura castreña. Estas poblaciones tenían como característica principal el hecho de que vivían en castros, que eran poblados amurallados situados en la cima de una colina, para poder controlar el territorio de posibles ataques enemigos.
Aunque había castros pequeños, otros parecen ser, según los restos arqueológicos, que tenían dimensiones considerables con una cantidad relativamente amplia de cabañas, todas ellas de forma circular con un diámetro de unos 3 a 5 metros y una altura no superior a los 4 metros. Eran espacios bastante pequeños, sin ventanas, con una techumbre de paja que le daba aspecto de cono. Dentro de la cabaña sólo había un único espacio donde se situaba el hogar, o fuego, para calentar y cocinar, los espacios de dormir y, los característicos bancos adosados a la pared, una especie de sillas donde se sentaban los habitantes de cabaña.



El oro de los astures.
Asturias era desde antes de la conquista romana, un territorio muy rico en oro. Así que los astures de la cultura castreña, no desaprovecharon las riquezas que les ofrecía el suelo asturiano.

El trabajo y la explotación del oro en el territorio astur tuvieron su apogeo durante el período prerromano. El oro era, como ahora, un medio de ostentación del poder y de identificación de un determinado sector social, la clase social dirigente, que en la cultura castreña seguramente fueron los militares. Así que la orfebrería astur en aquella época, se desarrolló gracias a la técnicas que se conocían desde la Edad del Bronce, a las que se sumó la aportación de técnicas empleadas en el Sur de la Península, dando lugar a toda una serie de interesante objetos que han llegado hasta nuestros días: torques, diademas, peines, hebillas, fíbulas, etc.

LOS PUEBLOS PRERROMANOS

2.     Los pueblos prerromanos.



Los verracos de piedra.
Quién haya leído el Lazarillo de Tormes, seguro que se acuerda del momento en que el ciego le dice al joven Lázaro que apoye su oreja sobre un toro de piedra para escuchar un ruido dentro de él, mientras el viejo se dispone a arrearle fuerte golpe a Lázaro en la cabeza, utilizando la piedra del animal. Estos verracos, toros de piedra, están en Salamanca pero no son los únicos animales que construyeron los vetones, un pueblo prerromano que habitaba en la Península Ibérica antes de la llegada de los romanos. Otros de los animales de piedra más conocidos son los famosos Toros de Guisando en Ávila, construidos en el siglo II a.C.
Estos toros muestran la importancia que tenía la ganadería para estos pueblos prerromanos, que construían animales en piedra como formas de adoración religiosa, esperando que estos verracos sirviesen como protectores de sus ganados.


La guía de Estrabón.

Mucha de la información que poseemos sobre los pueblos prerromanos, sobre todo de la cornisa cantábrica, la debemos a escritores griegos y romanos que estudiaron las costumbres y las formas de vida de estos pueblos, destacando nombres como Tito Livio o Estrabón. Éste último, que escribió a finales del siglo I a.C., escribió una especie de “guía turística” sobre los territorios que formaban parte del Imperio. Un libro titulado Geografía de 17 volúmenes, de los cuales el tercero está dedicado a Iberia. Estas fuentes nos presentan a los pueblos del Norte como guerreros y de costumbres “poco civilizadas”. Decía Estrabón en su libro III, que estos pueblos no bebían más que agua, dormían en el suelo, llevaban los cabellos largos a modo femenino, comían macho cabrío y en lugar de aceite usaban manteca. Sin embargo, su punto de visto no era nada objetivo, ya que la intención de estos autores era justificar la conquista romana del territorio, exaltando la bondad de Roma frente a los bárbaros pueblos de prerromanos.

LOS PUEBLOS PERROMANOS

1.     La llegada de los colonizadores.

La desaparecida Tartessos.

¿Alguien conoce donde está Tartessos? Pues es imposible saberlo por qué nadie ha podido aún ubicar con total certeza donde se encontraban las desarrolladas ciudades de este reino en la Península Ibérica. Se sitúa más o menos a Tartessos en el triángulo que forman Huelva, Sevilla y Cádiz, con una ocupación del territorio desde el I milenio a.C. Este reino tenía una economía basada en la agricultura, la ganadería y la pesca pero, su gran riqueza procedía de la gran cantidad de oro, plata y estaño que comercializaban con otros pueblos como Cartago. Sin embargo, en el siglo VI a.C., Tartessos desapareció sin dejar rastro, quizás por el agotamiento de sus suministros de oro y plata.


EL MUNDO GRIEGO

4.     La Grecia helenística.

El ojo de Filipo de Macedonia.
Filipo II de Macedonia fue sin duda el gran monarca que comenzó la conquista de las poleis griegas con un potente ejército conocido como la falange, hazaña que finaliza en el año 338 a.C. cuando consigue el dominio sobre toda Grecia. Así, Filipo II y su política abren el camino al gran Imperio que formaría su hijo Alejandro Magno. Pero todas esas victorias no fueron tarea fácil y Filipo sufrió graves secuelas tanto psicológicas como físicas. Heridas en la clavícula, en las piernas y sobre todo la pérdida de su ojo derecho tal y como mencionan casi todas las fuentes clásicas. Filipo sufrió toda una serie de calamidades incluida aquella última que supuestamente, ya que no todos los historiadores están de acuerdo, dio por finaliza su vida: la puñalada letal que le dio Pausanias en el costado y que lo matará en el año 336 a.C durante las grandes fiestas de Egas.

El gusto por el saber de Alejandro.

Cuenta Plutarco, famoso escritor del siglo II, que Filipo, el que solo tenía un ojo, decía que su hijo Alejandro tenía un carácter inflexible y que luchaba contra toda imposición. Era un adolescente que hacía caso omiso a lo que le decían sus padres Filipo y Olimpia. Sin embargo, se conoce que a Alejandro le gustaba aprender y sólo escuchaba los consejos de aquellos que le hacían razonar. Así que Filipo hizo venir a Pela, Macedonia, ciudad donde vivían, al más ilustre y sabio de todos los filósofos griegos, Aristóteles. A partir de entonces Aristóteles se encargaría de educar al futuro Alejandro Magno en la moral, la política y la filosofía griega.